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¡Entrará en vigor el 15 de agosto! La contaminación lumínica se incorpora al código legal, y la industria de la iluminación abre una nueva era de cumplimiento normativo.

Fuente: China Light Lecturas: 1596

En 2020, la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres, impulsada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, adoptó directrices sobre la contaminación lumínica y, en 2024, publicó la “Guía Internacional sobre la Contaminación Lumínica”; asimismo, la Unión Astronómica Internacional creó un centro especializado para abordar la protección del cielo nocturno y revisar políticas internacionales. La prevención y el control de la contaminación lumínica trascienden fronteras, convirtiéndose en un consenso global. Al mismo tiempo, la legislación nacional contra la contaminación lumínica está evolucionando desde normativas locales dispersas o recomendaciones orientadoras hacia leyes específicas y sistemáticas. Francia ha incorporado la prevención de la contaminación lumínica al Código Ambiental; Italia protege el cielo nocturno de los edificios históricos mediante disposiciones legales; Croacia establece la “iluminación ecológica” como la única modalidad permitida en exteriores; y Eslovenia, al apagar la iluminación no esencial, logra tanto preservar los recursos del cielo nocturno como ahorrar energía. Japón y Corea del Sur también han establecido sistemas integrales que van desde directrices nacionales hasta regulaciones locales; mientras tanto, los estados estadounidenses promueven legislación local con objetivos de eficiencia energética, seguridad pública y protección ambiental.


El 15 de agosto de 2026, el Código Ecológico de la República Popular China (en adelante, “el Código”) entrará oficialmente en vigor. Se trata de la segunda ley de nuestro país con la denominación de “código”, tras el Código Civil, y por primera vez se incluye a nivel nacional un capítulo específico dedicado a la prevención y el control de la contaminación lumínica, junto con disposiciones de sanciones administrativas. Esto significa que la trayectoria de desarrollo de la industria de la iluminación —más luminosa, más eficiente y más inteligente— se ampliará formalmente, incorporando la capacidad de control como un componente clave e indispensable.

Por primera vez, el Código establece a nivel legal la definición y los criterios de identificación de la contaminación lumínica, define un sistema unificado de supervisión y exige fijar límites razonables de emisión lumínica para productos de iluminación, pantallas exteriores, iluminación complementaria en el transporte, vidrios y materiales de construcción, entre otros, promoviendo así una actualización de los indicadores de control lumínico, pasando de la mera intensidad luminosa a parámetros multidimensionales como la iluminancia vertical, la proporción de luz ascendente, el deslumbramiento y el parpadeo.

Asimismo, el Código delimita escenarios prioritarios de gestión, tales como pantallas publicitarias, carreteras, estadios y zonas de obra, exigiendo a los operadores diseñar, instalar y mantener adecuadamente las instalaciones de iluminación, y estableciendo sanciones administrativas para quienes incumplan las disposiciones, trazando así líneas rojas claras para el sector. De este modo, los “límites lumínicos” se convierten oficialmente en el cuarto parámetro obligatorio, después de la seguridad, la eficiencia energética y la salud, asegurando que las normas de la industria cuenten ahora con base legal.


En este proceso de transformación, lograr un control preciso de la luz y promover la coexistencia armónica entre la luz, la sociedad y la naturaleza no solo impulsará la evolución del sector de la iluminación, sino que exigirá el esfuerzo conjunto de todos los actores de la cadena de valor.

Diseño y fabricación de productos: alcanzar un control lumínico más preciso mediante la innovación tecnológica

En el futuro, la emisión lumínica de las luminarias deberá ser “adecuada”: un ángulo de proyección inapropiado o una luz excesiva que perturbe a residentes o conductores podrían constituir infracciones. Las configuraciones de alta gama tradicionales, como la distribución asimétrica de la luz o los diseños con corte lumínico, pasarán gradualmente a convertirse en requisitos de acceso para todas las categorías de productos. Las empresas fabricantes deberán prestar mayor atención al diseño estructural y a los métodos de control, fortaleciendo la colaboración con los equipos de diseño aplicado y los usuarios durante el proceso de I+D, y empleando nuevos materiales, tecnologías y procesos para lograr un control más preciso de la luz.

Diseño del entorno lumínico: de la “individualidad independiente” a la “integración en el entorno”

Un buen diseño de iluminación no solo refleja la personalidad y el carácter intrínseco de un edificio mediante el uso de la luz, sino que requiere además armonizar la tonalidad, la forma y la dirección de la proyección con el paisaje urbano, la textura arquitectónica y las áreas ecológicamente sensibles. En las ciudades, el diseño lumínico debe integrar funciones básicas, embellecimiento ambiental y salud del habitante; en las áreas de protección natural, la iluminación debe ceder paso al cielo nocturno y a la vida silvestre —la “coexistencia armónica” se ha convertido en una necesidad imperiosa del diseño lumínico.

Exigencias del usuario: comprender científicamente y utilizar de manera racional

Las demandas de los usuarios respecto a la iluminación han evolucionado desde el antiguo anhelo de “más luz” hasta la aspiración de “luz constante” (con larga vida útil) y, posteriormente, a una mayor eficiencia energética; en el futuro, estas expectativas se desarrollarán aún más hacia un modelo de “control según la necesidad”. Por muy bien diseñado que esté un producto, si su uso resulta inadecuado, los riesgos seguirán siendo inevitables. En el pasado, muchos usuarios equiparaban la “intensidad lumínica” con la “calidad”; edificios comerciales permanecían iluminados toda la noche, pantallas publicitarias deslumbraban el cielo nocturno y los residentes instalaban luces de jardín sin protección —prácticas que, tras la entrada en vigor del Código, enfrentarán consecuencias legales. En el futuro, la gestión operativa de las instalaciones de iluminación será tan importante como el diseño del producto; usar la luz de forma científica y adaptarla a las necesidades reales se convertirá en un requisito fundamental que todos los usuarios deberán asumir.

La normativa ya está aquí y el cambio ha comenzado. En el camino que lleva la prevención y el control de la contaminación lumínica desde el Código hasta su aplicación práctica en la industria, las empresas fabricantes de iluminación aceleran la modernización tecnológica, integrando el control preciso de la luz en el ADN de sus productos; los usuarios finales y los gestores de operaciones, por su parte, elevan continuamente su conciencia sobre el uso responsable de la luz, reduciendo desde la fuente cualquier emisión lumínica innecesaria; mientras tanto, las asociaciones sectoriales desempeñan un papel clave en la elaboración de estándares, la creación de plataformas y el intercambio internacional, transformando las rigideces de la normativa en un camino claro para la modernización industrial. Con la colaboración de todos los actores, la industria de la iluminación avanza de manera sostenida desde “iluminar el mundo” hacia una nueva era de “convivencia con el mundo” —una misión que la época confiere a todos los profesionales de la iluminación.

Fuente: Asociación China de Iluminación y Aparatos Eléctricos



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