Apreciación del diseño de iluminación del Museo de la Presidencia de la República Portuguesa
Desde 1723, este ha sido la residencia de la familia real portuguesa. Es un palacio-jardín comprado por el rey Pedro V en aquella época, y ha sufrido ampliaciones y reformas. Su principal uso era como retiro vacacional real. En cuanto a si fue la reina quien aportó el ambiente vacacional, es imposible verificarlo para los latinos de naturaleza romántica. Los visitantes, al ver sus paredes rosadas, difícilmente pueden imaginar que desde 1912 esta ha sido la residencia oficial de los sucesivos presidentes portugueses.

El museo instaló una caja blanca, revestida de mármol Tassos en suelos y paredes, formando un contenedor impersonal y homogéneo listo para recibir los elementos expuestos. Esta organización libera espacio, asegurando que las vitrinas no parezcan sueltas, haciendo referencia a estas para formar un conjunto completo con las paredes.
La diversidad de perspectivas proviene de diferentes áreas y su fluidez; su ruta estructural y las sugerencias de sensibilidad ambiental son creadas por la materialidad y los componentes, con superficies que vibran con los cambios cromáticos intrínsecos de la luz según la bandera portuguesa. De manera similar, al observar los objetos dentro de las vitrinas, uno descubre ilusiones ópticas, donde se ve luz en lugar de proyecciones de iluminación.


La reconstrucción del museo, conmemorando sus 1000 años de existencia, propone nuevas imágenes vinculadas a estructuras interpretativas relacionadas con ampliaciones futuras previstas. Considera principios de reducción (número de materiales), reutilización (materiales y sistemas), reciclaje (objetos expuestos) y renovación (selección de materiales utilizando recursos renovables que no dañen el entorno equilibrado).

El uso de materiales existentes y vitrinas con nuevas funciones adaptadas para promover una economía de exposición sostenible. Es necesario comunicarse con el público, informándole de su existencia, contenido y actividades. Por lo tanto, los diseñadores crearon tres árboles semitransparentes en el patio con iluminación interior, protegiendo el camino del sol y la lluvia, dando la bienvenida a quienes entran a las salas de exposición del museo desde la entrada.

La diversidad de perspectivas proviene de diferentes áreas y su fluidez; su ruta estructural y las sugerencias de sensibilidad ambiental son creadas por la materialidad y los componentes, con superficies que vibran con los cambios cromáticos intrínsecos de la luz según la bandera portuguesa. De manera similar, al observar los objetos dentro de las vitrinas, uno descubre ilusiones ópticas, donde se ve luz en lugar de proyecciones de iluminación.


